
Alfonso Froilaz era hijo de Fruela II y a la muerte de éste, acaecida en el año 925, hereda el trono del reino de León.
La regum legionensium inserta en el texto Rotense, 931, su nombre como verdadero rey de León.
Alfonso Froilaz habría tenido estimables condiciones de mando, ya que no habría sido nada fácil mantener la herencia paterna durante medio año frente a sus rivales. Parece probable que no llegase a ser coronado, ya que, derrotado por sus primos Alfonso Ordóñez y sus hermanos, huiría primero a Astorga y al poco tiempo a las tierras llamadas Asturias de Santillana, aquí seguiría alimentando sus pretensiones, tal y como muestra un documento de 927.
Estuvo en el trono muy poco tiempo, apenas medio año, ya que sus primos, los hijos de Ordoño II, llamados Ordoñez, que se enfrentaron a él considerando que Fruela II les había usurpado sus derechos a la Corona. Los encabezaba Sancho, que sería rey de Galicia entre los años 926 al 929; acompañado por los Olmundez, que eran una poderosa familia mozárabe; y contando con la inestimable ayuda del que sería futuro Alfonso IV, además de Ramiro II, que fueron sido separados de la vida publica a la muerte de su padre.
No consta que se hubiera casado, ni dejado descendientes y, debió pasar sus últimos años de ceguera en el monasterio de Ruiforco junto a sus dos hermanos, falleciendo poco después.
Se produce entonces una guerra civil que como resultado dio la victoria a los hijos de Ordoño II y Alfonso Froilaz se ha de refugiar en Asturias. Mientras tanto, sus oponentes se repartieron León y Galicia.
Al abdicar Alfonso IV y profesar como monje Alfonso en Sahagún, Alfonso Froilaz habría querido de nuevo hacerse con el reino. A Alfonso Froilaz tiene como sobrenombre El Monje.
Pasados unos años, el menor de sus primos, ya rey Ramiro II, en el año 931, entra en Asturias y trata cruelmente a Alfonso Froilaz y sus hermanos, a quienes manda sacar los ojos a todos en el mismo día, manteniéndolos presos para el resto de sus vidas.