Ir al contenido principal

Alimentos medievales







La leche no formaba parte de la dieta habitual, tampoco se producían demasiados derivados de la leche por o perecedero del producto.

Los escabeches se empleaban para conservación, tanto de pescados, como de carnes; para la conservación del queso se empleaba el aceite, costumbres que llegan a nuestros días.

La carne no era un alimento de frecuente consumo en las clases bajas, siendo el cerdo el animal más frecuente en la consumición. Sin embargo en las clases altas abundaba la carne en los banquetes y en el diario. El alto consumo de carne y la escasa ingesta de verduras hacía que la gota proliferase y a través del tiempo haya pasado como “enfermedad de ricos”.

En cuanto a las aves que se consumían podían ser de patos en diversas razas, alondra, codorniz, perdiz, cigüeña.

La caza se entendió y reservó en ocasiones a las clases altas y la nobleza, mientras que siervos y campesinos podían tener prohibido la caza mayor que era signo de poder y dominación, lo que lamentablemente, aunque cada vez menos, esta contemporánea sociedad ha heredado en forma de cacerías, apuestas en las mismas, safaris y horrores semejantes.

 Los animales eran troceados y cocinados, tras lo cual eran presentados "armados" con adornos que podían ser las propias plumas en las aves.

Las vísceras y despojos eran propios para la consumición de los más humildes:  vísceras, patas, orejas y sangre. La morcilla se hace y diversifica según localidades, siendo en la España medieval común la morcilla con piñones y pasas.

El pescado se comía recién pescado o en salazón, y la consumición de moluscos y concheros como ostras y mejillones, desde la prehistoria, ha venido siendo una constante en países mediterráneos.

Verduras y leguminosas estaban presentes en los platos medievales, aunque no todos los vegetales y tubérculos que hoy conocemos existían en Europa en la Edad Media. Por ejemplo, la papa llega de América y sus diversas formas de cocinar, en Perú se solía comer como chuño, expuesta al sol y a bajas temperaturas, lograban un producto apetecible por lo menos para los indígenas. La papa, nombre originario, o patata, como generalmente se la conoce, fe una verdadera revolución alimenticia, pues conseguía paliar el hambre y necesidad absoluta en periodos de peste, epidemias varias o hambrunas.

Llegan también de ultramar a Europa las fresas, tan típicas de Huelva; las judías verdes, el cacao, los tomates, pimientos y el maíz. Tal comercio supone en el viejo continente europeo tras el Descubrimiento de América una profunda transformaron en la cocina.

Las especias, que eran consideradas un lujo, sobre todo porque procedían de Oriente y los viajes eran largos y costosos, y algunas sólo podían ser consumidas por las clases altas siendo el caso del azafrán, aun contemporáneamente caro, se diversifican. La pimienta y la canela e hacen populares e incluso aderezan el vino.

Entradas populares de este blog

Historia breve de la reina cadáver en el trono de Portugal

El trono de Portugal fue ocupado en el siglo XIV por una reina que fue coronada póstumamente. Inés de Castro fue una gallega noble y poderosa que llegó a Portugal como dama de compañía de su prima Constanza que fuese la futura esposa de Pedro I, heredero del trono de Portugal. Pero Pedro e Inés se enamoraron al verse y se hicieron amantes al poco tiempo. En el año de 1344, el padre de Pedro, el rey Alfonso IV, atento a estos amores, mandó a Inés a Badajoz para alejar a los amantes, pero lejos de separarlos la distancia incrementó la fuerza de este amor. En 1345 Constanza muere tras dar a luz y, entonces, Pedro manda llamar a Inés contra la voluntad de su padre. Los enamorados se instalan en Coimbra para vivir juntos y de esta unión, clandestina, nacen cuatro hijos. Para poder casarse solicitan dispensa papal porque el Derecho Canónico prohíbe las uniones entre primos carnales, necesitan pues un breve papal que dispense esta consanguinidad. Su petición es...

Literatura fenicia

    Misterio, leyenda y realidad envuelven la literatura del pueblo fenicio, pero todo lo que queda son una serie de inscripciones, algunas pocas de las cuales tienen carácter netamente literario, constituyendo alguna narración histórica, poemas, etc., monedas, fragmentos de la Historia de Sanjuniatón y del Tratado de Magón, o la traducción al griego del viaje de Hannón el Navegante y el texto del Poenulus de Plauto. Tuvieron bibliotecas y una rica producción literaria heredera del pasado cananeo, de la que son una parte ínfima las obras redactadas por Filón de Biblos o Menandro de Éfeso.

El evangelio de Cerinto (120-150 d.C.)

Cerinto (aproximadamente 100 d.C.) fue un líder hereje gnóstico, que utilizaba un evangelio alterado para impulsar su teología gnóstica. Su evangelio también era utilizado por el maestro herético, Carpócrates, y aunque el texto está perdido, se dice que era idéntico al Evangelio de los Ebionitas. Los padres de la iglesia primitiva identificaron a Cerinto como hereje porque seguía la ley judía, negando que Dios hubiera hecho el mundo físico, y negando la encarnación de Jesús y que éste fuese Dios encarnado. Irineo incluyó un relato de Cerinto en su obra “Contra las herejías” (sobre 170 d.C.). Cualquier texto que Cerinto pudiera haber usado con sus seguidores, fue aparentemente herético a los ojos de los testigos canónicos. La tradición de la iglesia primitiva dice que Juan el evangelista despreciaba tanto a Cerinto como hereje, que se rehusó a ser visto en la misma casa de baño. Esta misma tradición reporta que Juan escribió el evangelio de Juan para registrar...