La Guerra Civil Siria: causas estructurales, dinámica internacional y crisis humanitaria
María del Carmen Calderón Berrocal
Imagen propiedad de la autora diseñada mediante IA
La Guerra Civil Siria, iniciada en 2011 en el contexto de la Primavera Árabe, representa uno de los conflictos armados más complejos del siglo XXI. Este artículo analiza las causas estructurales del conflicto, el papel desempeñado por Rusia y Estados Unidos, así como la crisis de refugiados resultante. Asimismo, se presenta una línea del tiempo sintética para contextualizar su evolución. El estudio concluye que la guerra siria no solo transformó el orden interno del país, sino que también reconfiguró las dinámicas geopolíticas en Medio Oriente.
1. Introducción
El conflicto sirio comenzó en marzo de 2011 tras protestas en la ciudad de Daraa, cuando manifestaciones contra el gobierno fueron reprimidas violentamente por las fuerzas del presidente Bashar al-Ásad. Aunque inicialmente se trató de demandas de reformas políticas, la escalada represiva condujo a la militarización del conflicto y a la fragmentación territorial del país (Phillips, 2016).
2. Causas profundas del conflicto
2.1 Autoritarismo y estructura política. Desde 1970, Siria ha estado gobernada por la familia Al-Ásad bajo un sistema autoritario con fuerte control del aparato militar y de seguridad. La ausencia de pluralismo político y la represión sistemática de la oposición generaron un clima de descontento latente (Lund, 2013).
2.2 Factores socioeconómicos. Entre 2006 y 2010, una severa sequía afectó a regiones rurales, agravando el desempleo y provocando migraciones internas hacia centros urbanos. A ello se sumaron reformas económicas que incrementaron la desigualdad y redujeron subsidios estatales, debilitando el contrato social previo (Gleick, 2014).
2.3 Tensiones sectarias y fragmentación social. Aunque Siria es mayoritariamente suní, el núcleo del poder político y militar ha estado dominado por la minoría alauita, lo que profundizó divisiones sociales en un contexto de creciente polarización (Phillips, 2016).
3. Internacionalización del conflicto: Rusia y Estados Unidos
3.1 El papel de Rusia. En 2015, Rusia inició una intervención militar directa en apoyo al gobierno sirio. Sus objetivos incluyeron preservar su base naval en Tartus, mantener influencia regional y reafirmar su papel como actor global (Trenin, 2016). La intervención rusa resultó decisiva en la recuperación de ciudades estratégicas como Alepo.
3.2 El papel de Estados Unidos. Estados Unidos adoptó inicialmente una postura favorable al cambio de régimen, pero su prioridad estratégica evolucionó hacia la lucha contra el Estado Islámico (ISIS). A través de una coalición internacional, Washington apoyó a fuerzas locales, incluidas milicias kurdas, para debilitar al grupo extremista (Byman, 2016). Esta política reflejó una estrategia de contención más que de intervención directa a gran escala.
4. La crisis de refugiados
La guerra generó una de las mayores crisis humanitarias contemporáneas. Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), más de cinco millones de sirios huyeron del país y más de seis millones fueron desplazados internos (UNHCR, 2023).
Los principales países receptores han sido Turquía, Líbano y Jordania. En 2015, el incremento de llegadas a Europa generó tensiones políticas en la Unión Europea, evidenciando la dimensión transnacional del conflicto.
5. Línea del tiempo resumida
2011: Protestas en Daraa y expansión del conflicto armado.
2014: El Estado Islámico proclama un “califato” en Siria e Irak.
2015: Intervención militar de Rusia.
2016–2018: Recuperación territorial por parte del gobierno sirio.
2019: Derrota territorial del ISIS.
2020–actualidad: Persistencia de fragmentación territorial y crisis económica.
6. Conclusión
La Guerra Civil Siria evidencia cómo factores estructurales internos —autoritarismo, desigualdad y fragmentación social— pueden confluir con rivalidades geopolíticas para producir conflictos prolongados. La participación de potencias como Rusia y Estados Unidos transformó una revuelta nacional en un conflicto internacionalizado, mientras que la crisis de refugiados subrayó sus consecuencias globales. A más de una década de su inicio, la reconstrucción política y social de Siria continúa siendo un desafío abierto.
Referencias bibliográficas
Byman, D. (2016). Al Qaeda, the Islamic State, and the global jihadist movement. Oxford University Press.
Gleick, P. H. (2014). Water, drought, climate change, and conflict in Syria. Weather, Climate, and Society, 6(3), 331–340.
Lund, A. (2013). The Syrian jihad. Swedish Institute of International Affairs.
Phillips, C. (2016). The battle for Syria: International rivalry in the new Middle East. Yale University Press.
Trenin, D. (2016). Russia’s intervention in Syria: What does it mean? Carnegie Moscow Center.
UNHCR. (2023). Syria emergency overview. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.