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Paseando por el Barrio de La Macarena



Uno de los restos mejor conservados de la muralla, son las llamadas murallas de la Macarena. En ellas el Arco de la Macarena, una antigua puerta de la muralla sevillana, llamada así porque se sitúa en terrenos o junto a lo que era en tiempos romanos la Huerta Macario. El terreno que linda con el río, cercano a Sevilla pero extramuros, estaba dividido en una serie de huertas que aún conservan, en algunos casos, sus nombres, que denominan hoy urbanizaciones como La Barzola, La Huerta de Hierro, etc.

La Basílica, la casa de La Macarena, también lleva, por supuesto su nombre: Basílica de La Macarena. Sede también de la Hermandad de la Macarena, que procesiona el Viernes Santo, en la “Madrugá”. El Paso de misterio representa a Cristo escoltado por una centuria de soldados romanos vestidos con coraza, yelmo, plunas, lanza y todo el ajuar característico de los soldados romanos allá por el siglo I. A estos se los conoce
como los “Armaos”, por su armadura y porque portan las armas que corresponden a la ocasión. Como ensayo hacen una ronda por el barrio un día antes.

La Macarena tiene su tesoro, como lo puede tener la Catedral y otras hermadades de dolerá, se custodia en las dependencias basilicales de la Hermandad.

 

En dirección Calle de Don Fadrique veremos el Hospital de las Cinco Llagas. Esta calle también ha tenido varios nombres a lo largo de la historia. Comenzó, al parecer, a llamarse Puerta de la Macarena, después se conoció el lugar como Camino de la Algaba, pues por ahí se va a esta población; también Camino de San Lázaro, porque llevaba también al Hospital de San Lázaro, que a lo largo de los siglos se ha ocupado de diversas enfermedades contagiosas como la lepra y de enfermos terminales más modernamente y como hospital dependiente del Virgen Macarena. Es una pena como está hoy día la capilla del Hospital, de estilo mudéjar, hundida en el suelo por el paso del tiempo y las obras de urbanismo en la ciudad. Su torre se resquebraja y cualquier día nos da el susto. Una joya como esa debería cuidársela con primor y está abandonada, parece que a su suerte.

 

También se llamó a la Calle Don Fadrique Camino de San Jerónimo, porque también lleva a esta población; Camino de Córdoba, no en vano estamos en torno a la Puerta de Córdoba; y Camino Viejo del Cementerio, aunque lo mismo es camino viejo que nuevo porque va directa al cementerio de San Fernando único de la ciudad.

Su nombre actual data de 1859, sin duda en honor a Don Fadrique Enríquez, Marqués de Tarifa, hijo de Catalina de Ribera, continuador del legado de su madre: El Hospital de Las Cinco Llagas, espléndido edificio renacentista donde los haya, que albergó la planta de mayor extensión hasta la construcción del Escorial. Fue el mayor hospital de
Europa.

Proyecto magno y singular para la época, que desde su primera piedra se tuvo muy en cuenta las condiciones de salubridad, se excavaron cloacas, se construyeron enormes patios que lo dotaron de gran cantidad de luz natural, se tuvieron en cuenta las corrientes de aire en la colocación de ventanas para mantenerlo bien ventilado e incluso poseía una red de abastecimiento de agua que se hacía llegar por un acueducto. Se mantuvo en funcionamiento y recibiendo enfermos hasta 1972, comenzó un profundo proceso de restauración y modernización de la entidad con su Policlínico y posteriormente la construcción del Hospital Universitario; ya en 1992, coincidiendo con la Exposición Universal de Sevilla, se reformó y se restauró para constituirse como la sede del Parlamento Andaluz.

 

Capilla del Hospital de San Lázaro. 



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