La relación entre desigualdad de género y cambio climático no es inmediata a simple vista, pero distintos estudios muestran que los efectos de la crisis climática no se distribuyen de forma neutra: afectan con más intensidad a quienes ya parten de situaciones de vulnerabilidad.
A partir de esa idea surge CLIMA-GEN, un proyecto presentado por la Universidad Pablo de Olavide y financiado por el Instituto de las Mujeres. Su objetivo es medir de qué manera el cambio climático puede agravar las brechas de género en España y ofrecer una herramienta útil para diseñar políticas públicas más justas.
¿Qué relación hay entre género y cambio climático?
La crisis climática provoca fenómenos como olas de calor, sequías o inundaciones. Sin embargo, más allá del impacto ambiental, estos eventos tienen consecuencias sociales. La investigación de CLIMA-GEN sostiene que el cambio climático no genera desigualdades nuevas, pero sí intensifica las que ya existen.
En el caso de las mujeres, esta mayor exposición se explica por varios factores:
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Mayor carga de trabajos de cuidados (personas mayores, infancia o dependientes), lo que incrementa su vulnerabilidad ante emergencias climáticas.
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Mayor presencia en empleos precarios o sectores sensibles al clima.
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Riesgo añadido cuando confluyen otras variables como pobreza, edad avanzada, discapacidad, migración o residencia en zonas rurales.
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Dificultades de acceso a recursos energéticos, movilidad o vivienda adecuada en contextos de crisis climática.
Según el proyecto, los cuidados constituyen el eje central que conecta desigualdad de género y cambio climático, ya que muchas de las tareas vinculadas al bienestar cotidiano recaen desproporcionadamente en mujeres.
¿Qué es el índice CLIMA-GEN?
CLIMA-GEN es un indicador diseñado para evaluar el riesgo de que el cambio climático incremente la desigualdad de género en distintos territorios de España.
Para construirlo, el equipo investigador:
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Analizó más de 400 publicaciones científicas internacionales.
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Identificó casi un centenar de variables relacionadas con salud, empleo, condiciones de vida, energía, movilidad y cuidados.
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Seleccionó 62 indicadores medibles a partir de datos públicos desagregados.
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Contrastó los resultados con expertas y colectivos sociales mediante paneles y grupos de discusión.
El resultado es un índice aplicable a diferentes escalas —autonómica, provincial o municipal— que permite detectar dónde el riesgo es mayor. Entre los datos destacados, el estudio señala que varias de las provincias con mayor vulnerabilidad se encuentran en Andalucía, lo que subraya la importancia de integrar la perspectiva de género en las políticas de adaptación climática en regiones con fragilidades estructurales previas.
¿Para qué sirve?
El objetivo del índice no es solo describir un problema, sino orientar soluciones. CLIMA-GEN propone que las políticas climáticas —desde la planificación urbana hasta las estrategias energéticas o de movilidad— incorporen explícitamente la perspectiva de género y justicia social.
Esto implica, por ejemplo:
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Diseñar refugios climáticos accesibles.
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Priorizar ayudas energéticas a hogares vulnerables.
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Planificar ciudades con más sombra y espacios seguros.
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Integrar la dimensión de cuidados en los planes de emergencia.
En definitiva, el proyecto plantea que la adaptación al cambio climático no puede limitarse a infraestructuras o tecnología. También debe contemplar cómo se organizan los cuidados, el trabajo y los recursos en la sociedad, para evitar que la transición ecológica amplíe las brechas existentes en lugar de reducirlas.
La imagen que encabeza es una infografía sobre desigualdad de género y cambio climático, donde 🔆 el Sol representa las olas de calor y el aumento de temperaturas provocado por el cambio climático. El 🌡️ Termómetro simboliza el calentamiento global y el incremento de fenómenos climáticos extremos. La 🌊 casa rodeada de agua hace referencia a inundaciones y desastres naturales que afectan a viviendas y familias. la 👩👧 mujer con la niña en brazos representa la carga de cuidados, que recae mayoritariamente en mujeres y se intensifica en situaciones de crisis climática. La 👩🌾 mujer agricultora simboliza el trabajo precario y rural, sectores especialmente vulnerables al cambio climático; y la 🏠 vivienda sencilla alude a la pobreza y la falta de recursos, factores que aumentan la vulnerabilidad ante fenómenos climáticos.
Soluciones con perspectiva de género
En conjunto, los iconos muestran tres ideas principales:
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Impactos climáticos (calor, inundaciones).
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Factores de vulnerabilidad de género (cuidados, pobreza, empleo precario).
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Soluciones con enfoque feminista y de justicia social (energía, ciudades sostenibles, refugios climáticos).
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