Redes de poder en el Mediterráneo del siglo XVI: la correspondencia entre Felipe II y Juan Andrea Doria
Redes de poder en el Mediterráneo del siglo XVI: la correspondencia entre Felipe II y Juan Andrea Doria
En la segunda mitad del siglo XVI, el Mediterráneo constituyó uno de los principales escenarios de la política imperial de Felipe II de España. La articulación del poder naval y financiero de la Monarquía Hispánica dependió en gran medida de alianzas con élites italianas, entre ellas la familia Doria. La correspondencia entre el monarca y Juan Andrea Doria revela la complejidad de estas redes de poder, basadas en negociación, patronazgo y cooperación estratégica.
El Mediterráneo como espacio estratégico
Tras la consolidación del poder otomano en el siglo XVI, el Mediterráneo se convirtió en un escenario de confrontación entre la Monarquía Hispánica y el Imperio Otomano. La defensa de Italia, Sicilia y Nápoles exigía una potente flota de galeras y una financiación constante.
La victoria cristiana en la Batalla de Lepanto fue un momento clave, pero no resolvió la pugna estructural por el control marítimo.
Juan Andrea Doria y la aristocracia genovesa
Herederos de la tradición iniciada por Andrea Doria, los Dorias consolidaron una posición estratégica entre Génova y la Monarquía Hispánica. Juan Andrea no fue simplemente un almirante al servicio del rey, sino un actor con intereses propios, vinculado a redes aristocráticas y financieras.
Su poder se sustentaba en:
- Control de galeras.
- Redes clientelares.
- Capacidad financiera.
- Posición estratégica en Liguria.
La correspondencia como reflejo de negociación
Las cartas intercambiadas entre Felipe II y Doria muestran un lenguaje cuidadosamente construido:
- Fórmulas de lealtad.
- Solicitudes de recursos.
- Justificaciones estratégicas.
- Negociaciones sobre mando y financiación.
No se trata de una relación puramente jerárquica, sino de una alianza negociada dentro de un sistema policéntrico.
Redes militares y financieras
El mantenimiento de la flota exigía colaboración con banqueros genoveses, que financiaban campañas y préstamos a la Corona. Así, la red Doria no era solo militar, sino también económica.
La Monarquía Hispánica dependía de estas élites para sostener su hegemonía mediterránea.
Conclusiones
El análisis de la correspondencia entre Felipe II y Juan Andrea Doria permite comprender el Mediterráneo como un espacio articulado por redes personales, financieras y militares. Más que un sistema centralizado, el poder de la Monarquía Hispánica se construyó mediante alianzas estratégicas con aristocracias regionales.
Este enfoque contribuye a superar visiones simplificadas del absolutismo y revela la naturaleza negociada del poder imperial.