Entre 1962 y 1976, el Sáhara Occidental experimentó una explotación intensiva de fosfatos en los yacimientos de Bu Craa. Esta actividad, gestionada principalmente por la Compañía Española de Fosfatos de Bucraa, revela las dinámicas de explotación colonial tardía bajo el régimen de Francisco Franco.
Desde una perspectiva decolonialista, esta explotación no solo generó beneficios económicos para España, sino que mantuvo la marginalización y dependencia de la población local saharaui.
Explotación económica y técnica
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Instalación de infraestructuras de extracción, transporte y embarque hacia puertos españoles.
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Producción concentrada en Bu Craa, con tecnologías de la época bajo control español.
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Exportación de fosfatos a Europa y otras regiones, sin participación significativa de trabajadores locales en la gestión.
El modelo económico refleja la lógica colonial: extracción de recursos para el beneficio de la metrópoli, con escasa redistribución local.
Perspectiva decolonial
Analizar la extracción de fosfatos desde esta perspectiva implica cuestionar:
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Quién se beneficia del recurso y quién sufre las consecuencias.
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La subordinación política y económica de la población saharaui.
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El impacto simbólico de la apropiación del territorio y sus recursos por un poder externo.
Esta mirada permite entender la extracción como parte de un sistema de dominación que se prolonga incluso después de la formal retirada española.
Impacto social y ambiental
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La población saharaui fue desplazada o incorporada como mano de obra.
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Cambios en el uso del suelo y degradación ambiental asociada a la minería.
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Limitaciones para desarrollar autonomía económica local, pero desarrollo de la minería en el lugar.
Estos efectos son centrales para la comprensión de la relación entre colonialismo y extractivismo.
Conflicto y resistencia
La explotación de fosfatos se entrelaza con las tensiones políticas posteriores a la descolonización:
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Surgimiento de movimientos de resistencia saharawis.
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Debate internacional sobre soberanía y derecho a los recursos naturales.
Reclamos ante la ONU y presión sobre España para su retirada. No hay que olviarse de la presión de Marruecos que persiste sin aflojar ni un milímetro.
Conclusión
La explotación de fosfatos en el Sáhara Occidental (1962–1976) ejemplifica cómo el colonialismo tardío combinó extracción económica, control territorial y marginalización social. Analizarlo desde una perspectiva decolonial permite comprender la persistencia de desigualdades estructurales, la resistencia de las poblaciones locales y las raíces históricas de los conflictos actuales en la región.
