La prostitución en Sevilla a lo largo de la Historia
María del Carmen Calderón Berrocal
La prostitución ha sido una realidad constante en la historia urbana europea y la ciudad de Sevilla no constituye una excepción. Desde la Edad Media hasta la actualidad, su práctica ha estado vinculada a factores económicos, religiosos, sanitarios y políticos que reflejan la evolución social de la ciudad.
Edad Media: regulación y mancebías
Tras la conquista cristiana en 1248 por Fernando III de Castilla, Sevilla fue reorganizada conforme al modelo urbano castellano. Como en otras ciudades medievales, se establecieron mancebías, espacios regulados donde se ejercía la prostitución bajo control municipal.
Lejos de ser clandestina, la prostitución era considerada un “mal menor” tolerado para preservar el orden moral general. El Ayuntamiento delimitaba espacios concretos para su ejercicio y establecía normas estrictas.
Siglo XVI: auge económico y expansión
Durante el siglo XVI, Sevilla se convirtió en el gran puerto del comercio americano, centralizado en la Casa de la Contratación. El crecimiento demográfico, la llegada de marineros y comerciantes y la intensa actividad portuaria favorecieron el aumento de la prostitución.
La ciudad vivía un contraste evidente entre riqueza mercantil y marginalidad urbana. La prostitución se integraba en este contexto como actividad económica paralela.
Edad Moderna y control moral
La Iglesia ejerció fuerte influencia moral, impulsando reformas y campañas contra el “pecado público”. Sin embargo, la práctica persistió, alternando periodos de tolerancia y represión.
Siglo XIX: higienismo y reglamentación
Con la expansión de enfermedades venéreas, especialmente la sífilis, se instauraron reglamentos sanitarios. Las prostitutas debían someterse a controles médicos periódicos. Este modelo reglamentarista convirtió la prostitución en una cuestión de salud pública.
Siglo XX: clandestinidad y cambio social
Durante la Primera, Segunda República y Régimen del General Franco, la prostitución fue oficialmente prohibida, aunque tolerada de facto. En la segunda mitad del siglo XX, el fenómeno se transformó con la llegada de migraciones y cambios en la estructura económica.
Conclusión
La historia de la prostitución en Sevilla refleja la tensión constante entre moralidad, economía y poder. Más que una realidad marginal, ha sido un fenómeno estructural ligado a los ciclos históricos de la ciudad.
Su estudio permite comprender mejor las dinámicas de género, exclusión social y control institucional a lo largo del tiempo.
