El Auto de Fe de Logroño de 1610
María del Carmen Calderón Berrocal
El Auto de Fe celebrado en 1610 en Logroño constituye uno de los episodios más conocidos de los procesos por brujería en la España moderna. Vinculado a las acusaciones surgidas en el ámbito rural navarro y vasco, el caso marcó un punto de inflexión en la actuación de la Inquisición española frente a la brujería.
Origen de las acusaciones
Entre 1608 y 1609 surgieron denuncias en zonas del norte peninsular sobre reuniones nocturnas, pactos con el demonio y prácticas mágicas. Las acusaciones se extendieron rápidamente, generando un clima de miedo colectivo.
Numerosas personas —en su mayoría mujeres, pero también hombres y menores— fueron detenidas y trasladadas a Logroño para ser juzgadas.
El Auto de Fe de 1610
El 7 y 8 de noviembre de 1610 se celebró el Auto de Fe público en Logroño. En él:
-
Varias personas fueron condenadas.
-
Algunas fueron ejecutadas en la hoguera.
-
Otras recibieron penas menores o reconciliación.
El acto tuvo carácter público y ceremonial, destinado a reafirmar la ortodoxia religiosa.
La intervención de Alonso de Salazar
Uno de los inquisidores encargados del caso fue Alonso de Salazar y Frías. Tras investigar más a fondo, Salazar mostró escepticismo ante muchas confesiones, que consideró inducidas por sugestión y presión.
Su informe posterior concluyó que no existían pruebas sólidas de prácticas reales de brujería organizada.
Consecuencias históricas
El informe de Salazar tuvo gran influencia:
-
Se redujeron significativamente los procesos por brujería en España.
-
La Inquisición adoptó una postura más cautelosa.
-
España evitó las grandes oleadas de ejecuciones masivas que se produjeron en Alemania o Suiza.
Paradójicamente, la Inquisición española terminó siendo más escéptica ante la brujería que otros tribunales europeos.
Interpretación historiográfica
Hoy el Auto de Fe de Logroño se interpreta como:
-
Resultado de tensiones sociales y culturales.
-
Expresión de miedo colectivo.
-
Ejemplo de transición hacia mayor racionalidad procesal.
La actuación posterior de la Inquisición marcó un punto de inflexión en la persecución de la brujería en la Península Ibérica.
Conclusión
El Auto de Fe de Logroño de 1610 representa un episodio clave en la historia de la brujería en España. Más allá de su dramatismo, el caso revela la complejidad del fenómeno inquisitorial y la importancia del escepticismo institucional que emergió tras la investigación de Salazar.
Su estudio permite comprender mejor la mentalidad religiosa, el miedo social y la evolución judicial en la Europa moderna.
